Archive for August, 2008

Blog Day

Sunday, August 31st, 2008

Hoy es el blog day!

 Blog Day 2008

Y como mandan las normas recomendaré 5 blogs que no tengan demasiado que ver con el mío:

Malaprensa. Josu nos enseña a tener una mirada crítica al leer el periódico.

Insensatos en Moria City. ¿Desea información de alguna serie, peli o libro, que ha venido o ha de venir? Marguis seguro que ya tiene un post sobre ello…

Historias de la ciencia. Me dirán que es trampa, que tengo que recomendar blogs de otro tema. Bueno, lo suyo es la historia de la ciencia y lo mío la divulgación básica. No es lo mismo ;).

Tableritos. Los juegos de mesa son injustamente tratados como “para niños”. Muchos de ellos son equivalentes al ajedrez u otros juegos considerados “serios”. En este blog, Bobble nos informa de las novedades.

Asesino en serie. Comentarios ácidos de cine y TV, tiene su gracia.

 

Disfruten este fantástico domingo!

Bitelchús

Wednesday, August 27th, 2008

En 1988 Tim Burton dirigió su primer éxito. En esta curiosa película, el histriónico protagonista se dedica a molestar a los vivos para que dejen en paz a los muertos. Este personaje, protagonizado por Michael Keaton y que da nombre a la película, se llama Bitelchús.

 

 

¿Pero de donde sale ese nombre? Es un anglicismo, en su título original se llama “beetlejuice” o “beatlejuice”, o sea, jugo de escarabajo. Ese nombre inglés, muy probablemente proviene de “Betelgeuse”, que a su vez viene del árabe “Bait al-Jauza”, que hace referencia a la “mano de Jauza”, una diosa femenina, asociada a la constelación de Orion. Seguro que recuerdan haber visto Orion en una noche estrellada:

 

 

La estrella de su hombro derecho (el que levanta el látigo) es la que nos interesa. Les presento a la supergigante estrella roja, Betelgeuse, de la constelación de Orión:

 

 

Es una jovencita, tan solo 10 millones de años. Si les parece mucho, piensen que nuestro sol tiene más de 4.000 millones de años.

 

¿Qué tiene de especial esta estrella? Entre otras cosas que es muy grande. No se sabe con precisión cuanto, pero incluso en las predicciones más modestas, es descomunal. Les podría dar datos como que brilla 60.000 veces más que el sol o que puede ser unos 300 millones de veces más grande, pero cuesta hacerse a la idea, ¿verdad? Es tan grande que la luz tardaría del orden de media hora en recorrer la estrella de punta a punta. ¿Siguen sin hacerse a la idea?

 

Este vídeo ayuda un poco más a hacerse a la idea, de lo míseros que somos, en comparación de una estrella así (y otras más grandes todavía).

 

 

Tantos años pensando que somos el centro del universo y ahora podemos ver las gigantescas maravillas que hay por el cosmos. Por cierto, no nos conviene tener cerca a una estrella así. Por dos grandes razones. La primera es obvia, su efecto gravitatorio, su radiación, etc., pero hay otra más. Se cree que faltan pocos años (eso en cosmología quiere decir cientos, o pocos miles de años) para que esta estrella se convierta en una supernova.

 

Si eso sucediera, a pesar de su distancia (más de 400 años luz), podría ser tan brillante como la luna y la veríamos incluso de día. ¿Impresionante verdad? Los astrofísicos se muerden las uñas esperando poder verlo. Y es que la última supernova se observó en 1604, la llamada supernova de Kepler. Aquí la tienen:

 

 

Si quieren observar a Betelgeuse de noche, no les debería costar demasiado en una noche clara, es la segunda estrella de mayor diámetro y la décima con mayor brillo del cielo. En diámetro aparente solo es superada por R Doradus, que es más pequeña pero está más cerca, por eso parece más grande.

 

Bueno, y si algún día les preguntan cual es la estrella más grande conocida, la ganadora es: VY Canis Majoris. No hay palabras.

                                                      

Pd. He leído que Winona Ryder no quería hacer la película (Bitelchús) porque pensaba que era una historia demasiado satánica. Seguro que hoy no piensa lo mismo… Por cierto, la próxima semana hablaremos del teletransporte!

Una cuestión de confianza

Wednesday, August 20th, 2008

Una buena pregunta.

 

¿Confía en su mejor amigo?

 

¿Sí?

 

Piénselo…

 

Voy a hacerle una propuesta parecida (simplificada) a la que realiza el “Joker” en la última y genial película de Batman “El caballero oscuro”. Ahí va. Pongamos que está usted en una habitación llena de explosivos de la que no puede escapar y tiene un detonador. A su amigo le pasa lo mismo en otra habitación. La curiosidad es que cada uno tiene el detonador de la bomba del otro. El Joker dice que si a cierta hora nadie ha activado el detonador, hará explotar las dos habitaciones. Hay la posibilidad de que Batman salve todo esto, pero no es seguro…

 

 Mira al Joker y luego mira el detonador en tu mano.

 

Piense de nuevo. ¿Qué estará pensando su amigo? El tiempo pasa… ¿Durante unos segundos ha pensado si le culparán? No, nadie le culparía si aprieta el botón, nadie lo sabría jamás. Tic, tac, el tiempo sigue pasando…

                                                                      

Bien, esta es una variante del archifamoso problema matemático-sociológico llamado “El dilema del prisionero”, muy bien explicado por omalaled en su post. En él tiene mucho que ver el Sr. John Nash. Sí, sí, Rusell Crowe en “Una mente maravillosa”.

 

A John Nash se le diagnosticó esquizofrenia paranoide a los 29 años y aún así ganó el Nobel de economía a los 66 años. Descubrió el llamado “Punto de equilibrio de Nash” en un esfuerzo matemático para la resolución de este tipo de problemas. Útiles por ejemplo en conversaciones de paz o en discusiones entre sindicatos y empresarios.

 

Cualquier problema en que el egoísmo lleve a mejorar la situación de un individuo, pero en la que el altruismo de todos sea la mejor solución final para todos nos lleva al dilema del prisionero. Y es que ser egoísta sale rentable a nivel personal: tener la bomba nuclear en el país, pagar un rescate a un terrorista, no ayudar a un desconocido con un problema, esquivar algún pago de impuesto, robar un libro en El Corte Inglés, saltarse una cola, etc. Sin embargo, si nadie actuara así sería mucho mejor para todos, ¿no?. El problema es que es un tema de confianza. No confiamos en el altruismo de los demás. Es más, en muchas ocasiones al altruista lo tildan de “tonto”. Obligamos a que los demás sean altruistas mediante leyes o normas no escritas, como los impuestos o la educación.

 

Sin embargo, la buena noticia es que parece ser que la naturaleza, en su selección natural (ya hablaremos de Darwin otro día) se ha dado cuenta de que ser solamente egoísta no sale rentable así que premia en algo el altruismo. Nos emocionamos a veces cuando alguien hace un acto triunfal de altruismo como en la maravillosa película “La vida de los otros”. En fin, hay cientos, quizá miles de películas cuyo final se basa en la emoción que nos proporciona el sacrificio altruista del protagonista.

 

   Sacrificio, del genial Tarkowski, no es una película para ver con palomitas.

 
 Ser colaboracionista con un régimen totalitario también podría considerarse otro ejemplo del dilema del prisionero .

 

 

  Los tripulantes del K-19, sufrieron las consecuencias de la ecuación más famosa salvando seguramente la raza humana, una historia real.

 

  En el final de Abyss se encuentra una buena historia de altruismo.

 

  En el caballero oscuro, Batman debe elegir entre el altruismo y la heroicidad.

 

Parece un sentimiento tan elevado que podríamos pensar que es exclusivamente nuestro en el reino animal. Investigaciones muestran que el altruismo aparece en el ser humano al cumplir los 18 meses… ¡al igual que en el chimpancé! ¿Sorprendidos? Sí, y también hay diferentes tipos de comportamientos altruistas en otros animales y plantas.

                                                                                            

Entre otras cosas, los chimpancés necesitan relacionarse, tienen amigos, cuidan su higiene y pueden ser altruistas. Quizá son más humanos que algún que otro humano… Así, no es de extrañar que se pida una carta de derechos para los grandes simios. En España tenemos desde Junio de 2008 el gran honor, y lo digo desde la alegría y el respeto, de tener una ley que defiende sus derechos.

 

No es lo mismo solidaridad, que es unir tu destino al de otro o comprometerte con una causa, con altruismo, que es un sacrifico personal para beneficio de otros. Un ejemplo sería esta frase: “desde este blog me solidarizo con el proyecto gran simio entre otras cosas por su capacidad para el altruismo”.

 

 

Pd. Si queréis saber más acerca de como es “El dilema del prisionero” hay una buena explicación en wikipedia del problema exacto aquí.

 

 

 

 

 

 

El gato más famoso (the cat is alive!)

Friday, August 15th, 2008

 

 

Los gatos tienen fama de ser más “malos” que los perros. Puede que se deba a su independencia, a su inexpresividad o simplemente puede que efectivamente lo sean… El caso es que el perro está domesticado desde hace más de 15.000 años y sin embargo el gato menos de 5.000 años. ¿Por qué? Bueno en realidad el perro es un lobo al que los humanos hemos cambiado y que le sirvió al hombre nómada como guardián y compañero. La historia del gato es diferente. ¿Y si les digo que contribuyó a que comenzara la civilización humana, ayudando a que el hombre se hiciera sedentario? ¿Cómo es posible? ¿Alguien puede pensar que un animal así tuvo una función importante en nuestro desarrollo?

 

 

    El gato del dr. maligno sufrió las malvadas ideas de su amo en “Austin Powers”

  

 

 

Pues sí. El hombre se transformó en sedentario porque aprendió a cultivar pero, ¿de que le habría servido si no hubiera podido almacenar por ejemplo el trigo? No hay problema: inventamos los graneros. Pero eso fue el inicio de una guerra, ya se lo estarán imaginando… contra los ratones. Sin gatos, esos “malditoh roedoreh” nos habrían imposibilitado el almacén de comida y por tanto las ciudades y todo lo que vino después.

 

 

    Mi gato Boris sería devorado por los ratones incumpliendo así su función ancestral…

 

 

  

Hay sociedades que han tratado mejor a los gatos que otras. Los egipcios los adoraban. En la edad media europea, gracias a que la iglesia los consideraba reencarnación del demonio o relacionados con brujería, se mataron miles de gatos favoreciendo así que los ratones propagaran la peste. Un tercio de los habitantes del continente murió. Aún así todavía hay quien considera que dan mala suerte, en especial si es negro. Pero ¿Cómo se puede pensar algo así viendo al gato de Shrek?

 

 

 

 

Quizá esa mala fama fue la que hizo la que un famoso físico lo eligiera para un famoso problema de física. ¿De qué estoy hablando? Del gato más famoso de la ciencia: “El gato de Schrödinguer“. ¿Qué es eso? Es un experimento mental que propuso Schrödinguer (del que hablaba en el primer post), para ilustrar lo paradójico o extraño de la entonces naciente física cuántica.

 

Para entender el experimento primero hay que conocer una de las ideas de la cuántica. Todo es muy raro cuando miramos los átomos. Muy raro. Va en contra del sentido común. ¿Qué es eso tan raro? Es un poco dificil de explicar. Bien, resulta que los átomos, no tienen una situación clara ni sabemos como son hasta que los medimos. Mientras no los medimos están en un estado “confuso” e “indeterminado”. O sea, parece que nuestra conciencia, al medir, provoca un cambio en la realidad. Esto suena muy místico y de ello se aprovechan en la película “Y tu qué sabes?

 

 

 

  

 

A Schrödinguer y Einstein, esas ideas extrañas de que las cosas no tengan una definición hasta que las midas les parecieron demasiado exóticas, y a pesar de ser ellos mismos los padres de la cuántica se rebelaron contra las consecuencias de sus propias teorías. Y así fue como para intentar demostrar que esa idea no podía ser, Schrödinguer, propuso el siguiente problema: “Pongamos en una caja un gato y un veneno. Este veneno se activa con un sensor. Este sensor se activará si le golpea una partícula de energía (un fotón) liberando el veneno y matando al gato. Y ahora ponemos una partícula atómica que tiene un 50% de probabilidad de emitir ese fotón.”

 

 

   Mi gato Boris participando en esta “performance” para ilustrar el experimento

 

 

 

Bien, ahora cerramos la caja y activamos el mecanismo. Según la cuántica, hasta que no “midamos” lo sucedido, es decir, abramos la caja y veamos si el gato está vivo o está muerto, todo lo que hay dentro está en un estado indefinido. Es decir, hasta que abramos la caja, el gato está vivo y muerto a la vez. Esa es la paradoja. Puede parecer una tontería, pero no lo es, porque hay miles de artículos y debates físico-filosóficos al respecto. Hay otros sub-debates. Podemos considerar que el gato es una conciencia que está “midiendo” la situación al darse cuenta de que se muere o no. ¿Y qué pasa si tenemos una cámara dentro pero no la miramos? ¿Estamos midiendo? Mejor aún, ¿y si consideramos que el experimento es la habitación donde está la caja y es un amigo el que mira la caja? El amigo nos dará la noticia, triste si está muerto y alegre si está vivo. ¿Nuestro amigo estará en un estado alegre-triste hasta que nos dé la noticia?

 

En realidad este experimento no se puede hacer (de momento) y si se hiciera hay muchas dudas de qué realmente se esté aplicando bien el concepto de la cuántica, ya que el gato tiene muchísimos átomos, con lo cual saltamos del mundo de lo extraño al mundo “normal”, desapareciendo los efectos de la cuántica. Es un bonito debate para un largo café, pero no hay que darle más importancia que la que tiene: un experimento mental, no real.

 

Por último, por si se han quedado con ganas de experimentos mentales extraños, hay otro más que debemos a Maxwell: “El demonio de Maxwell”. Se trata de un malévolo demonio que se salta la segunda ley de la termodinámica, pero eso ya es otra historia…

 

 El demonio, fastidiando la ley.

 

 

 

Pd. Terenci Moix, cuyo apellido significa “gato”, decía que Dios hizo al gato para que pudiéramos acariciar a un tigre. Bello y sabio pensamiento.

La fórmula más famosa ( y II)

Thursday, August 7th, 2008

 

 

En el anterior post , el cual recomiendo leer antes que este, vimos las cosas malas que se pueden hacer con E=MC². Ahora veremos otros usos.

 

Un mejor uso artificial de la fórmula es el de las centrales nucleares. Se utiliza material radioactivo que se transforma en energía (según la fórmula), calentando agua hasta evaporarla haciendo mover unas turbinas, que generan la electricidad como en una presa. Algunas películas catastrofistas han dado mala fama a esta forma de obtención de energía, como en “El síndrome de China” donde se defendía la absurda idea de que una fusión descontrolada en los Ángeles abriría un “agujero” hasta las antípodas de Los Angeles, o sea, en China. De ahí el nombre de la peli. Aunque depende de la catástrofe algunos estudios apuntan a un máximo de 15 metros de profundidad, en el peor de los casos.

 

 

También hay un uso natural muy bueno de E=MC². Cuando nuestro amado sol fusiona hidrógeno le “sobra” un poquitín de materia. Ésta se transforma en energía y a la vista está, calienta de lo lindo, especialmente en Mallorca. Hay un Nobel de física esperando al que consiga realizar esa fusión del hidrógeno, pero a temperatura ambiente: la famosa fusión fría. Unos señores, Pons y Fleischmann, tienen el dudoso honor de engañar a la comunidad internacional en 1989 anunciando que lo habían conseguido. De momento solo sabemos copiar al sol y necesitamos unos cuantos millones de grados y de eso va el ITER, la fusión caliente. La construcción de ese reactor será una de las grandes hazañas de la humanidad, si consiguen ponerlo en marcha. Estuvimos cerca de albergarla en España pero al final se contruirá en Cadarache, Francia. Aquí tenéis como será el reactor visto desde fuera y desde dentro:

 

 

 

 

 

En la película “Sunshine”, nos cuentan que en un futuro próximo el sol pierde su brillo y se apaga mientras que los protagonistas no tienen más remedio que ir hasta la estrella y reactivarla con una explosión nuclear. Bastante absurdo: faltan muchos millones de años y cuando se le vaya acabando el combustible a nuestro sol brillará más(no menos), y colmo colofón ninguna explosión nuclear podrá reactivarlo. Al menos la nave es espectacular:

 

 

 

 

¿Pero se puede hacer al revés? ¿Podemos transformar energía en materia? Y aquí volvemos a Einstein y su teoría de la relatividad: “La materia no puede viajar más rápido que la velocidad de la luz”.

 

Cuidado con esto, porque a veces aparecen noticias en prensa y televisión donde se dice que se ha superado esa velocidad. Algunos periodistas se apresuran a decir que Einstein estaba equivocado. Pero en todos los casos, lo que supera la velocidad de la luz no ha sido materia sino algún tipo de radiación. ¡Trampa! Mal que nos pese, no podemos superar la velocidad de la luz con una nave espacial, para desgracia de fans de la ciencia ficción. Siempre nos quedarán los agujeros de gusano, pero eso ya es otra historia que daría para otro post.

 

 

 

En la serie Stargate cruzaban esta puerta a otros mundos a superando así la velocidad de la luz. Nada bueno para sus cuerpos, ni aunque seas McGyver, pero muy divertido en la ficción.

 

 

 

 

 

¿Pero qué sucede si viajamos a una velocidad increíble, muy cercana a la de la luz y alguien nos da un empujoncito, un poco más de energía para acelerar? Pues ahí tienen la solución, dado que no podemos sobrepasar esa velocidad y la energía no puede desaparecer, se transforma en materia, una vez más según la famosa fórmula.

 

Por tanto, a medida que nos acercamos a la velocidad de la luz, lo que conseguimos es tener más materia, “pesamos más”, y cada vez hace falta más energía para movernos más deprisa. Esto puede parecer extraño o provocarnos un agradable dolor de cabeza, pero hay infinidad de experimentos que lo avalan. Créanlo.

 

En realidad podríamos considerar que la materia es como energía muy comprimida.

 

Pregunta de trivial. ¿Y quién se dio cuenta por primera vez que la materia se podía transformar en energía?

Lise Meitner. Esta mujer conoció en sus años de juventud al químico Otto Hahn. Ahora diríamos que “tontearon” durante cuatro años y de repente él se casó con una jovencita. Años más tarde coincidieron de nuevo investigando. En 1938 las cosas estaban muy mal para una judía… Lise le pidió ayuda a Otto y él propuso que la expulsaran. Lise se quedó muy afectada y se fue a Estocolmo. Pero, ay!, cosas del destino. El señor Hahn había observado un efecto extraño en los átomos de Uranio que se transformaban en Berilio y sabía que la única persona con talento para explicarlo era ella. Le enviaba cartas con sus experimentos y le pedía respuestas. Un día de inspiración ella se dio cuenta de que sucedía: el Uranio cedía parte de su materia en energía para partirse en dos, transformándose en Berilio, tal y como auguraba la fórmula de Einstein. Otto Hahn usó esa información, la publicó sin nombrarla a ella y ganó el premio Nobel en 1944. Visto desde lejos, lo peor de todo es que lo descubrieron en 1939. Comenzaba la segunda guerra mundial.

 

 

Otto Hahn y Lise Meitner

 

 

Y ahora viene la sorpresa, la ecuación E=MC², no fue formulada en primera instancia por Einstein. Poincaré ya la había descubierto, aunque no con la interpretación que luego le daría la teoría de la relatividad.

 

Por último, comentar que a los matemáticos una de las fórmulas que más les gustan es la de Euler, ¿Por qué será?

 

 

Fuente “E=MC²” de David Bodanis

La fórmula más famosa (I)

Friday, August 1st, 2008

 

Tengo un grupo de amigos, los namforts, con los que jugamos a adivinar una película observando tan solo un fotograma. ¿Sabrían decirme que película es esta?

                                                                                                                        

 

Por si no lo han adivinado es “Cortina rasgada” de Hitchcock. No es una de sus mejores películas pero tenía algo que la hacía especial. Toda la película trata acerca de una fórmula matemática muy importante. Tanto que Paul Newman se hace pasar por desertor para poder robársela a los rusos.

 

Esto de fórmulas secretas puede parecer ciencia ficción pero no lo es. Cuando un servidor estudiaba la carrera, un día en una aburridísima lección de teoría de la señal, el profesor consiguió despertar a la clase entera cuando nos enseñó la fórmula óptima de transmitir una señal, explicándonos que fue secreto de estado durante muchos años.

 

Bien, y ahora viene la pregunta. ¿Cuál es la fórmula matemática más famosa? Creo que ganaría por goleada:

 

 

 

Pues sí, E=MC².

 

¿Qué nos dice esta fórmula? Que la masa (materia) es energía y viceversa. El caso es cuando uno piensa en ello le viene a la cabeza algo así:

 

 Nagasaki, el 9 de agosto de 1945

 

Por desgracia este es el primer y peor uso de la fórmula. Tras caer durante 43 segundos, la bomba nuclear de 3 metros de largo y 75 cm. de ancho explosionó sobre Hiroshima, a 600 metros sobre el suelo. Primero  elevó la temperatura a varios millones de grados, a continuación hubo una gran emisión de rayos X. El pulso de luz fue tan fuerte que se hubiera visto desde la luna. Por fin un frente de calor arrasó la ciudad. Este frente superó la velocidad del sonido, así que la gente que murió allí no llegó a escucharlo.

 

¿Cómo se lo hicieron los aliados para detener la bomba nazi? Los alemanes tenían uranio en abundancia en Checoslovaquia, y cuando se acabó sacaron más del Congo Belga (una buena razón para invadir Bélgica).El famoso físico Heisenberg, encargado de construir la bomba, tenía una defensa personal similar a la de un general. No lo consiguieron debido en gran parte a una segunda y peligrosa misión (en la primera misión, eran ingleses y murieron todos) en la que 9 noruegos destruyeron la fábrica de agua pesada en Vermok (Noruega), imprescindible para hacer la bomba, pues “frena” los neutrones necesarios para iniciar la fusión. “La batalla del agua pesada”, como se le llamó, se relata en la película “Los héroes deTelemark” con Kirk Douglas como nuestro héroe y con una persecución (basada en hechos reales) en ski entre alemanes y noruegos, digna de James Bond.

 

 

 

A Heisenberg le falló ese agua. Aun así en 1942, consiguió iniciar la reacción del uranio. Einstein se enteró de ello y envió una desesperada carta a Roosvelt (por entonces llevabas unas cuantas), alertándole de la bomba Nazi. El presidente de EEUU no le contestó. El FBI desconfiaba de ese simpático científico loco de pelo blanco por ser sionista y socialista, que gran pecado.

 

De todas formas siempre se sospechó que no era un proyecto en el que Heisenberg estuviera ilusionado, y eso que era un trabajador compulsivo y puso toda su energía. Sus detractores decían que en realidad no sabía hacerla, pues le faltaban datos. Una vez acabada la guerra, gracias a un micro oculto se supo que conocía perfectamente el dato (la masa crítica de Uranio). También se supo que durante la guerra le comentó a Bohr, su maestro, detalles importantes de los avances alemanes, sabiendo que Bohr tenía contactos aliados. Por cierto, los dos estuvieron en la foto más famosa , a ver si los encuentran…

 

   Heisenberg y Bohr en 1941

 

 

Pd. El post me ha quedado muy largo y he decidido dividirlo en 2. La segunda entrega dentro de unos días, ya desde mi lugar de vacaciones: Quintanar de la Sierra (Burgos).

 

 Fuente “E=MC²” de David Bodanis